Nada estrujó tanto el corazón del pueblo Ayuujk como el enterrar a sus muertos en total sigilo: Yásnaya Elena

º Volver a escuchar la banda de música, volvió el alma a la comunidad de Ayutla

º La pandemia por el covid-19 afectó la organización sociopolítica de los pueblos originarios al cancelarse sus rituales, sus fiestas y sus asambleas comunitarias

Pedro Matías

OAXACA, Oax. (Consorcio-Oaxaca).- Nada estrujó tanto el corazón del pueblo Ayuujk (mixe) como el enterrar a un ser querido en total sigilo. Y es que durante la pandemia se cancelaron duelos y entierros con la tradicional banda de viento.

El sepulcral silencio carcomió el alma de la comunalidad porque la gente, principalmente adulta, se quedaba con alguna culpa por no despedir a sus muertos con sus rituales y su música fúnebre para que puedan traspasar al otro mundo.

En estas tierras sostenidas por notas musicales que alegran las fiestas, deleitan encuentros comunitarios o despiden a sus muertos, la pandemia por el covid-19 afectó la organización sociopolítica de los pueblos originarios.

Así lo reconoció la escritora ayuujk, Yásnaya Elena Aguilar Gil, quien se conmovió hasta las lágrimas cuando, hace apenas unos días, volvió a escuchar las notas musicales de la Banda de Música. Los sonidos de los oboes, fagotes, flautas, clarinetes, requintos, clarinetes bajos, saxofones hicieron revivir a la comunidad.

La lingüista confiesa fue muy fuerte lo que vivió al contagiarse del covid-19, pero lo que mas dolió al alma fue el sepulcral silencio que imperó durante la pandemia.

Enterrar a nuestros muertos en silencio, sin música, sin el acompañamiento de la comunidad, sin misas, fue enloquecedor porque algunos lo sintieron como una traición o un egoísmo.

No hacer el ritual de velarlos las dos noches, enterrarlo al tercer día y despedirlos con la banda de música, fue muy duro.

Entonces, cuando yo volví a escuchar, hace unos días, la banda de música, se me humedecieron los ojos. Esa fue mi primera reacción. Dije, ¡guau!, volvió la vida.

La investigadora reconoció que la pandemia afectó la organización sociopolítica porque con la fiesta se liberan todas las tensiones; las asambleas comunitarias tuvieron que reducirse al mínimo y los rituales de los duelos y entierros, se cancelaron.

Narra que la música te permite desahogarte y aquí (en la región mixe), cada comunidad resguarda un archivo musical funerario que durante dos años permaneció silente.

Existe la creencia de que al no poder despedir a las personas como se debe con los rituales de la comunidad también afecta la forma de cómo se elabora el duelo porque si no haces bien los rituales no pueden pasar como al otro mundo, entonces, van a estar sufriendo aquí. Hay toda una cosmovisión que ayuda tradicionalmente al duelo pero que aquí jugaba en contra.

Yásnaya Elena (Ayutla Mixe, 1981) considera que su comunidad existe como alguna culpa por no despedir a sus muertos con música. Lo que se ha hecho es un asunto mas personal. La gente que yo conozco hace otros rituales para compensar esa falta.

Insistió en que “vi que había entierros sin música, era muy fuerte porque nunca había visto algo así. Incluso cuando nos robaron los instrumentos de música (junio de 2021), resolvieron de algún modo que hubiera música, pero en la pandemia, como se canceló esa parte, no nos podíamos reunir, eso fue muy duro, principalmente para la gente mayor.

Fue muy difícil de convencerles de que no fueran a los duelos: ¿Cómo no vamos a ir?, decían.

Mencionó el caso del doctor Esaú. Fue el primer doctor de Ayutla. Falleció de covid-19, atendiendo pacientes con covid-19. Se infectó y no lo logró. Eso fue muy duro comunitariamente porque no se podían hacer misas, nada, y se sentía como una traición, fue muy difícil explicar eso a las personas mayores.

CONTAGIOS

La defensora de los derechos lingüísticos confiesa que ya se contagió en dos ocasiones del virus SARS-CoV-2:

Yo me contagie justo hace un año, en febrero de 2021, y me volví a contagiar, ya estando vacunada, hace un mes (febrero de 2022) me volvió a dar.

No me tomé ni un solo paracetamol. Me di baños con flores de sauco, de bugambilias, de brotes tiernos de carrizo y xëëpat’ejxp.

Estuve tres semanas en un cuartito. Me cansaba un montón la primera vez que me contagie. Eso me trajo consecuencias: Me dio encefalitis, se me inflamó el cerebro, pero las recetas de la medicina tradicional me dieron alivio.

Yo pasé todo el covid-19 sin tomar un solo paracetamol, con pura medicina tradicional para paliar los efectos porque en realidad no hay cura, pero para bajar las fiebres fue utilizar las flores de sauco, tomar tés.

Algo que le satisface de esta pandemia es que “yo vi a muchas personas intercambiándose esas recetas que están ahí, pero que ahora se popularizaron mas. Y no soy el único caso donde la gente volvió a todo lo que utilizamos, entonces, hubo un intercambio de ese conocimiento y su reavivación”.

Al infectarme yo, la gente me mandó atoles, tés de bugambilia, de jengibre con ajo, tostadas, me dio baños de sauco. Y compartían: esta familia se la pasó así, mi abuelita hacia esto y fue muy interesante saber de esos conocimientos.

En una colaboración al País compartió:

“Las pequeñas flores de sauco se han pegado a distintos pliegues de mi piel, se guardan dentro de la oreja, se caen de mi cabello, ya secas se van despegando y se mezclan con las semillas de los tomates verdes que también me aplicaron en todo el cuerpo, se aplastaron calientes y viscosos sobre mi espalda expulsando su masa fluida de minúsculas semillas. Me obsesiona hallar esas flores muertas que se adhieren a mi piel después de absorber la fiebre que vuelve por la tarde, me entretengo despegándolas de los muslos, los pechos y los hombros”.

Cuando comenzó la pandemia apoyaron con bulto de maíz o despensa a las primeras familias de Ayutla que se contagiaron y se les fue a dejar, de lejitos, esa ayuda comunitaria para que no salieran y tuvieran alimentos para afrontar este asunto.

Sin embargo, confesó que “a mi lo que mas me conmovió fue esta abuelita diciendo: ‘yo no quiero morir sin escuchar mi lengua’ porque estaba muy consciente que en el hospital no iba a tener acompañamiento de su gente. Aquí es muy importante cuando vas muriendo, que la gente, te habla y te recomienda, ‘ya suelta’, ‘deja ir’, ‘vamos a estar bien’ o piden disculpas, entonces, vas acompañado de las palabras en su lengua. Y aquí, decía ella, morir entre gente desconocida y escuchar una lengua que no es el mixe, no. Esa persona vive.

También la gente mayor nos contaba de otras pandemias, como que se desempolvaron recuerdos, ha de ver sido la influenza española.

Otros decían, ‘yo sí voy a ir al funeral porque no puedo ser egoísta porque si entre mas le temes y eres egoísta y quieres salvarte tú, va a ser mas difícil la parte colectiva’.

La realidad es que desde marzo de 2020, la autoridad de Ayutla estableció filtros sanitarios y nos iba tocando a los comuneros o comuneras vigilar durante dos o tres horas al día.

Aquí las autoridades, la regidora de salud y del aval comunitario fueron muy activas, nos unimos, ellas nos convocaron y ellas traducíamos en la radio, exponiendo mesas en el centro de la población lavándonos las manos y que sí existía el virus.

Al preguntarle que todos apostaban a la pandemia iba a haber una tragedia en las comunidades indígenas, dijo:

“Yo incluso, también lo pensé, yo dije, con todo el asunto del azúcar que ha pegado mucho en las comunidades, con las pésimas carreteras y las deficiencias, carencias o mala atención de la red hospitalaria, pensé nos va a ir muy rudo. Yo creo que una buena parte también fue la solidaridad comunitaria”.

Entiendo a las comunidades que no querían soltar la fiesta porque sí ha sido muy fuerte, incluso en ciertos comunidades en donde las mayordomías y dar de comer a las bandas es parte del escalafón comunitario, afectó y también aquí.

También afectó la organización sociopolítica porque todas las tensiones que se liberan con la fiesta se contuvieron, las asambleas tuvieron que reducirse al mínimo y eso fue muy duro para los pueblos originarios porque se afectaron mucho la parte de los rituales. Afortunadamente, la vida ha vuelto porque la banda de música comenzó a ensayar por secciones.

Ayutla al ser la puerta de entrada a la región mixe, yo auguré una catástrofe, pero casualmente esta región no ha tenido tantas muertes. Hay perdidas lamentables pero el número no ha sido tan fuerte. La misma comunidad aplicó mecanismos de defensa.

Prohibieron el paso. Y se crearon mas mercaditos propios.

Conclusiones de la pandemia: de las cosas negativas fue darnos cuenta de cómo estar adoptando otros patrones alimenticios afecta mucho.

Y de las cosas positivas es que vi como que se volvió a retomar o retornar a los remedios tradicionales y a plantearse ¿Qué está pasando con el consumo de muchos azúcares refinados?

PANDEMIA EN PUEBLOS INDÍGENAS

De acuerdo al reporte del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedad Respiratoria Viral (SISVER) con fecha 10 de noviembre de 2021, durante la pandemia por covid-19 se han confirmado 34 mil 917 casos positivos entre la población que se reconoce como indígena, de los cuales 52% son hombres y 48% mujeres.

Y Oaxaca ocupa el primer lugar en casos positivos con cuatro mil 727, seguido de Yucatán con cuatro mil 591, San Luis Potosí con tres mil 560; Ciudad de México con tres mil 374; Hidalgo con dos mil 365, Guerrero con dos mil 336, estado de México con mil 917, Tabasco con mil 677, Puebla con mil 300 y Quintana Roo mil 146.

De acuerdo a edad, los casos positivos se presentaron mayoritariamente en el grupo de 35 a 39 años y del total de casos los afectados por ocupación son del hogar, empleados, campesinos y trabajadores de salud.

El virus el SARS-CoV-2 (coronavirus) también ha enlutado hogares entre la población indígena al acumular cuatro mil 366 defunciones por covid-19, de las cuales el 62 por ciento corresponden a hombres y 38 por ciento a mujeres.

En este panorama Yucatán ocupa el primer lugar al acumular 739 defunciones por covid-19 seguido de Oaxaca con 714, Puebla con 390, Hidalgo con 324, Ciudad de México con 281, estado de México 235, Michoacán con 207, Quintana Roo con 187, San Luis Potosí con 177 y Guerrero con 176.

Respecto a trabajadores de salud indígenas se reportaron 35 defunciones, entre ellos, 16 médicos, 10 otros trabajadores de l salud siete enfermeras y dos dentistas.

Por edad el grupo etario mas afectado con defunciones es el de 65-69 años de edad al sumar 629, mientras que por ocupación la población mas afectada es del hogar (1,418) y campesinos (879).

El reporte resalta que las defunciones confirmadas en población según comorbilidad se concentran principalmente en hipertensión, diabetes y obesidad.

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